Ad Infinitum
REA one day gallery
curada por Melisa Boratyn

En el mundo del arte hay ciertos temas que siempre están en debate, que debe ser denominado “buen arte” y que no ha llevado a que a lo largo de los años algunos, por razones absurdas, consideren al dibujo, el collage o la acuarela como técnicas menores. Sin embargo Ana Clara Soler es una artista plástica que retoma esas técnicas y las reivindica, creando una obra con identidad propia, meticulosa, paciente y llena de vida. Comprende a la figuración no como una mimesis del mundo que la rodea sino como una reinterpretación absolutamente personal. El universo atravesado por la mirada aguda del artista que todo lo contempla.
Su trabajo se gesta por medio de tres procesos, el de selección y recorte de imágenes que encuentra en libros y revistas antiguas que compra, encuentra o le regalan. Un caudal de eterna inspiración con las que luego construye pequeños collages, generando situaciones a partir de esas imágenes que fusiona con mucho ingenio. En varias ocasiones lo que queda de esos fotomontajes no es más que una fotografía, por lo que los recortes se vuelven reutilizables haciendo que las composiciones sean ilimitadas. Finalmente esas “naturalezas muertas” (porque de muertas no tienen nada, más bien irradian vida), se materializan en acuarelas y así la idea original cobra identidad propia y pasa a ser única e irrepetible. La paleta, los contornos y las figuras evolucionan a medida que pasan por la mano creadora de Ana Clara, que les otorga personalidad y dinamismo. No es la copia de la copia, sino una obra con espíritu propio.
Otro tema presente es la desproporción de los objetos. La naturaleza brota y se desborda, diamantes y peces gigantes conviven y se entrelazan con coloridos pájaros, flores tropicales, caracoles y cristales. Ella da vida a creaciones que ponderan la belleza, que defienden y aplauden ese concepto tan simple y puro. Las obras de Ana son alegres y coloridas y hay que mirar con mucha atención para descifrar las incontables facetas y capas de información que contienen ya que en cada rincón hay algo por descubrir.
Con esta nueva serie introduce figuras geométricas y crea un juego de contraste entre llenos y vacíos, entre las figuras que develan o esconden algo y las formas globales. Las tramas también son un factor esencial en sus acuarelas, aquí se priorizan las líneas divergentes, que marcan tensiones y direcciones. De esta manera se crea un juego visual que nos invita a sumergirnos en estas extraordinarias acuarelas y maravillarnos ante los brillos, transparencias, texturas, luces y sombras, aquellos fondos blancos que parecen dispararse al infinito y que transforman a las “naturalezas muertas” en tótems sagrados.
Melisa Boratyn