MOSTRO
Diciembre de 2011 -La Fábrica-curada por Juan Tobal y Geiko

Si hubiera que escribir una narración que complete las imágenes del fanzine que presentan A.C.S. y J.G sería imposible no hablar del destino. “Dos mujeres esperan a sus parejas sentadas en dos asientos contiguos de un boulevard. Un auto va a salirse de su carril. Un auto blanco con un conductor borracho y enmascarado. Una de las dos mujeres va a pararse en el momento y el lugar exacto en que el auto la aplastaría. Laura, una de ellas, la que lleva el vestido rojo va a levantarse exactamente a las 10 y cuarto, (al menos eso planea) pone esa hora como límite de su espera, si el no ha llegado a esa hora se levantará para ir al kiosco y comprar unos cigarrillos. Después volverá o tal vez a su regreso el ya esté sentado en el banco esperándola. Esa es exactamente la hora en que el auto va a desbandarse sobre el boulevard, a las 10 y cuarto, la otra, que también se llama Laura y que lleva un vestido verde va a esperar hasta que llegue su novio ahí sentada. Cualquiera de los prometidos podría salvar a su respectiva novia llegando antes de ese momento pero sucede que efectivamente llegan demasiado tarde, uno 4 minutos después, el otro, 8 minutos después. Uno va a encontrar a su novia hecha un tapiz contra el poste que separa los dos asientos. Quedan 45 segundos, la del vestido rojo va a pararse exactamente a esa hora. La otra va a quedarse sentada. La otra, la que creemos que no va a morir ve deslizarse una araña amarilla por el interior del vestido de la primera y se levanta para advertirla… …piensa un segundo y vuelve a sentarse, no está segura o básicamente siente vergüenza de dirigirle la palabra, se para y vuelve a sentarse tres o cuatro veces, piensa al mismo tiempo como reconocerá a su pretendiente si sólo lo ha visto en su foto de perfil unas pocas veces, las fotos de perfil suelen ser engañosas, la del vestido rojo mira su reloj justo cuando un relámpago hace tambalear la avenida, el enmascarado atraviesa la línea cebra a toda velocidad y… …”
El mural no, tiene la capacidad de mostrarse directamente como es: unas montañas de colores y una camioneta por detrás, una puerta real atravesada justo en medio de un rancho que se hunde en medio de la fotografía, es lo primero que vemos al entrar en la fábrica: no necesita ninguna narración.

Marcelo Galindo